¿Y si la parte más poderosa del limón fuera la que siempre tiras a la basura?

Imagina esto: exprimes el limón, la cáscara amarilla va directo al bote y con ella se van 5 a 10 veces más nutrientes que los que quedan en el jugo. En México desperdiciamos más de 3 millones de toneladas de cáscara al año pensando que no sirve para nada. Pero nuestras abuelas lo sabían: esa “basura” es un tesoro de limoneno, flavonoides, vitamina C concentrada y fibra pectina que el jugo ni siquiera sueña con tener.

¿Te suena familiar la panza inflamada después de comer, la piel opaca que no mejora con ninguna crema o esa energía que se cae a las 11 de la mañana? Todo eso puede empezar a cambiar con una simple taza diaria de té de cáscara de limón. Sí, leíste bien: la cáscara.