Su madre la tranquilizó y le dijo que todos tenían mal aliento por la mañana.
La joven le dijo a su madre que ese no era un aliento matutino normal, sino fácilmente el peor del mundo.
La madre piensa en ello y se le ocurre esta brillante idea.
Ella le dice a su hija que se levante más temprano que los demás y no diga nada, vaya a preparar el desayuno y luego se cepille los dientes mientras los demás comen.
La joven piensa y luego sale corriendo a prepararse para la boda, feliz.
La pareja está casada y son felices, él con sus calcetines perpetuos y ella con sus silencios matutinos.
Una mañana, alrededor de las 5:30 am, el joven se despierta y descubre que le falta un calcetín.
Comienza a revolver la cama buscándolo, lo que por supuesto despierta a su esposa, quien sin pensarlo le pregunta qué sucede.
Con cara de asombro, el joven exclama: "¡Dios mío! ¡Te tragaste mi calcetín!".