A continuación se muestran los 12 olores utilizados en la prueba, a los que debe prestar atención si experimenta una incomodidad persistente:
Olores no alimentarios: jabón, cuero, lila, humo, gas, rosa.
Olores alimentarios: cereza, clavo, fresa, mentol, piña, limón.
La dificultad repetida para reconocer varios de estos olores, especialmente una fragancia familiar como el jabón, puede justificar una conversación con su médico, especialmente si le preocupan otros signos sutiles (lapsos de memoria, desorientación, pérdida de interés, etc.).
Moraleja: Ducharse no es solo un momento de relajación… también podría convertirse en una alerta silenciosa sobre el estado de nuestro cerebro.