¿A quién va dirigida la terapia?
En la primera fase del ensayo, el fármaco se está probando en pacientes adultos con la ausencia de un solo diente. El objetivo inicial es evaluar la seguridad de la terapia antes de pasar a probar su eficacia a gran escala. En el futuro, el tratamiento podría utilizarse en niños con anodoncia, una afección congénita que impide la formación de uno o más dientes permanentes.
Si las pruebas son positivas, esta terapia también podría utilizarse para quienes han perdido dientes debido a traumatismos, caries o enfermedad periodontal, ofreciendo una alternativa natural a las dentaduras postizas.
Hacia una nueva era de la odontología regenerativa
El proyecto pretende que el tratamiento esté disponible para 2030. Un desafío constante es predecir con precisión dónde crecerán los nuevos dientes y qué forma adoptarán. Sin embargo, los investigadores confían en que estos aspectos se pueden controlar con técnicas específicas y una intervención mínima, lo que convierte la regeneración dental en una opción segura, eficaz y menos costosa que los implantes artificiales.
Este fármaco japonés representa un punto de inflexión potencial para la odontología. De confirmarse mediante ensayos clínicos, podría cambiar radicalmente la forma en que abordamos la pérdida de dientes, permitiendo la regeneración natural de toda la dentición con un tratamiento innovador y no invasivo.