La historia de Richard Kane no es sobre riqueza ni poder. Es sobre el precio de olvidar lo que realmente importa.
Volvió a casa temprano y encontró la traición más dolorosa. Pero en ese mismo instante también redescubrió el único tesoro que valía la pena conservar: el amor de su hija.
El mundo quizá lo recordaría como un magnate caído en desgracia. Pero Emily siempre lo recordaría como un padre que, al fin, decidió quedarse en casa.