Un médico japones avverte: “Le malattie iniziano nell’intestino, fatale questo per curare la maggior parte delle malattie”.

El anuncio del Dott. Hiromi Shinya: “La muerte inicial en el intestino”
Il Dott. Hiromi Shinya, destacado por su trabajo pionero en gastroenterología, si spinge oltre, afirma que muchas malas enfermedades crónicas han sido originadas en el intestino. Secondo lui, un consumo excesivo de carne, transformación de alimentos y calabacines raffinados porta a fermentación y putrefacción del intestino. Estos procesos rilascianos tossine che si diffundono in tutto il corpo, causando infecciones y enfermedades graves.

Sin embargo, el Dr. Shinya está convencido de que hasta el 99% de las enfermedades se pueden prevenir evitando la putrefacción mediante una alimentación natural. Al adoptar una dieta rica en fibra, probióticos y prebióticos, es posible nutrir las bacterias beneficiosas del intestino y restaurar una microbiota saludable, esencial para la prevención de enfermedades.

¿Por qué se le llama al intestino el “segundo cerebro”?
El intestino no es solo un órgano digestivo: desempeña un papel fundamental en la regulación de muchas funciones corporales. Posee su propio sistema nervioso, llamado sistema nervioso entérico, que contiene más de 100 millones de células nerviosas. Este “cerebro intestinal” se comunica con el cerebro principal a través del eje intestino-cerebro, una conexión bidireccional que influye en el estado de ánimo, las emociones e incluso la salud mental.

Además, el intestino produce casi el 90 % de la serotonina, un neurotransmisor esencial para el bienestar. Esta conexión explica por qué los trastornos digestivos, como el síndrome del intestino irritable (SII), suelen estar asociados a problemas emocionales como el estrés o la ansiedad. El intestino también desempeña un papel fundamental en el sistema inmunitario, ya que alberga aproximadamente el 70 % de las células inmunitarias del organismo. Un desequilibrio en la microbiota intestinal (disbiosis) puede debilitar estas defensas naturales, aumentando el riesgo de enfermedades como la diabetes, las enfermedades cardiovasculares e incluso algunos tipos de cáncer.