El dolor abdominal persistente también es una señal común. No se trata de una molestia pasajera, sino de calambres, gases o dolor continuo que resulta inhabitual y no se resuelve. Este malestar puede ir acompañado de una sensación de hinchazón.
Además de estos signos primarios, existen otros síntomas generales que no deben ignorarse. La pérdida de peso inexplicable sin cambios en la dieta o el ejercicio, la sensación de fatiga y debilidad constante (a menudo causada por una anemia por deficiencia de hierro, resultante del sangrado lento y crónico en el colon) y la presencia de heces más delgadas de lo normal (con forma de lápiz) son banderas rojas que merecen atención.
La herramienta más poderosa contra el cáncer de colon sigue siendo la detección precoz. Programas de cribado como la colonoscopia permiten identificar y extirpar pólipos antes de que se transformen en cáncer. Escuchar a tu cuerpo y actuar ante estas señales, junto con participar en los controles rutinarios según la edad y los factores de riesgo, es la mejor estrategia para proteger tu salud.