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Vitaminas: A, C, E, además de algunas del complejo B, como B1, B2, B6 y ácido fólico.
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Minerales: calcio, magnesio, zinc, potasio y manganeso.
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Aminoácidos: esenciales para el buen funcionamiento del cuerpo.
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Enzimas: como la amilasa y la lipasa, que ayudan a la digestión.
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Antioxidantes: como los polifenoles y flavonoides, que protegen las células del daño oxidativo.
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Compuestos bioactivos: aloína, aloesina y acemanano, con propiedades antiinflamatorias y antibacterianas.
Gracias a esta composición, la sábila es un verdadero aliado natural para la salud interna y externa.