¿Por qué se te ponen los ojos amarillos cuando tienes hepatitis? La señal que no debes ignorar.

Curiosamente, los ojos suelen ser el primer lugar donde se nota este cambio, incluso antes de que la piel empiece a amarillear. Esto se debe a que la esclerótica tiene una alta concentración de elastina, una proteína que se tiñe fácilmente con la bilirrubina, lo que hace que ese tono amarillo sea más evidente.
La hepatitis, en sus diferentes tipos (A, B, C, D o E), puede causar esta acumulación de bilirrubina. En pocas palabras, la hepatitis es una inflamación del hígado, generalmente causada por un virus, aunque también puede deberse al consumo excesivo de alcohol, ciertos medicamentos o intoxicaciones. Cuando el hígado se inflama, pierde parte de su capacidad para procesar toxinas, lo que crea una especie de “bloqueo” en su funcionamiento.
Además de los ojos amarillentos, la hepatitis puede presentar otros síntomas que a menudo pasan desapercibidos o se confunden con la gripe. Estos incluyen fatiga intensa, fiebre leve, náuseas, vómitos, pérdida de apetito y dolor en la parte superior derecha del abdomen, justo donde se encuentra el hígado. A medida que la enfermedad progresa, la orina puede oscurecerse, las heces más claras y la piel también puede comenzar a adquirir ese característico tono amarillento.