Acumulación de sudor, ropa ajustada o mala ventilación:
A veces, el olor corporal no tiene nada que ver con infecciones, sino simplemente con la vida cotidiana. El calor, la humedad, la ropa interior sintética, la ropa demasiado ajustada o hacer ejercicio sin cambiarse inmediatamente pueden crear el ambiente perfecto para que el olor se intensifique.La zona íntima es delicada y, como cualquier parte del cuerpo, necesita respirar. Si permanece húmeda durante muchas horas, el sudor y las bacterias naturales se mezclan y crean un olor fuerte, incluso sin ningún problema de salud subyacente. Esto suele mejorar con algunos hábitos sencillos: usar ropa interior de algodón, evitar usar leggings ajustados todo el día y no permanecer con ropa sudada mucho tiempo después de hacer ejercicio.
Olvidar un tampón (sí, ocurre más de lo que crees).
Aunque parezca sorprendente, una de las causas más comunes del olor vaginal es olvidar un tampón. Les ocurre a más mujeres de las que imaginas, especialmente en días estresantes o durante menstruaciones abundantes, cuando se cambian los tampones varias veces al día. Cuando un tampón permanece puesto más tiempo del recomendado, genera un olor extremadamente fuerte, casi imposible de ignorar.
Si alguna vez notas un olor muy desagradable, acompañado de flujo oscuro o inusual, lo primero que debes hacer es asegurarte de que no haya nada dentro de tu vagina. Si lo hay, retíralo con cuidado o busca ayuda médica si tienes alguna dificultad. Nunca lo ignores: un tampón retenido puede causar infecciones graves, incluyendo el síndrome de shock tóxico, que, aunque poco frecuente, es peligroso.
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