Piernas más fuertes incluso a los 90: el plato que muchos pasan por alto

¿Por qué las piernas son las primeras en “cobrar factura” con la edad?

Las piernas soportan todo nuestro peso, amortiguan cada paso y mantienen el equilibrio en cada movimiento. Con los años, es normal que pierdan masa muscular y potencia, lo que se nota al levantarse de una silla, cargar las bolsas del mandado o caminar distancias cortas.

Muchas personas mayores piensan: “Yo camino todos los días, ¿por qué sigo sintiéndome débil?”. Y tienen razón en cuestionarlo. Caminar ayuda mucho, pero la fuerza muscular también depende de una buena cantidad de proteína, minerales clave, hidratación adecuada y menos inflamación. Cuando falta alguna de estas piezas, el cuerpo empieza a “ahorrar” músculo.

Aquí está el error más común: para no subir de peso, muchas personas mayores comen “ligerito” —café con pan, galletas o algo dulce—. El cuerpo recibe energía rápida, pero pocos nutrientes para reparar y mantener el músculo. Noche tras noche, se pierde más de lo que se construye.

La buena noticia: no necesitas suplementos caros ni alimentos exóticos. Con cinco ingredientes que encuentras en cualquier mercado mexicano puedes mandar señales diferentes al cuerpo.

El sabotaje silencioso: cuando la cena trabaja en contra de tus piernas

La noche es el momento clave para la reparación muscular. Si cenas ultraprocesados, mucho azúcar o muy poca proteína, el cuerpo pasa horas con inflamación alta y pocos “ladrillos” para reconstruir tejido.

Esto no significa dejar de cenar. Significa cenar con intención. El mismo frijol que te cae pesado al mediodía puede sentarte perfecto en porción pequeña por la noche. Cambiar el horario de ciertos alimentos a veces se nota más que cambiar el alimento mismo.

Quédate con esa idea, porque más adelante te dejo una guía sencilla de “cuándo” comer cada cosa.