La lista disponible actualmente ilustra la magnitud de este fenómeno. Un factor adicional complica la situación: no todos los lotes de vacunas son de la misma calidad, lo que significa que, dependiendo del lote, no todas las personas vacunadas estuvieron expuestas al mismo riesgo.
Mecanismo biológico del turbocáncer
Los científicos dieron la voz de alarma ya durante las primeras campañas de vacunación en 2021. Entre ellos, Jean-Marc Sabatier, doctor en biología celular y microbiología y jefe de investigación del CNRS, documentó un posible vínculo entre las vacunas de ARNm y el desarrollo de cánceres de rápida progresión, los llamados turbocáncer.
Según su explicación, este fenómeno se debe a la activación excesiva del receptor AT1R en el sistema renina-angiotensina. Este sistema desempeña un papel fundamental en la diferenciación y proliferación celular. La proteína espiga producida tras la vacunación se une al receptor ACE2, lo que altera la degradación de la angiotensina II. En exceso, esto provoca una sobreestimulación del receptor AT1R, que posee propiedades protumorales, proangiogénicas y proinflamatorias.
El receptor AT1R también promueve el estrés oxidativo, liberando radicales libres que dañan las células. A su vez, se ha demostrado que los antagonistas de este receptor tienen efectos anticancerígenos en diversos tipos de cáncer, incluidos el de mama, próstata y pulmón. Jean-Marc Sabatier describió en marzo de 2020, mucho antes de que se notificaran los primeros casos, un efecto promotor del cáncer resultante de la alteración de este sistema por la proteína espiga del virus SARS-CoV-2.
Impacto en la salud reproductiva
Las vacunas contra la COVID-19 también afectan al sistema reproductor. En las mujeres, el sistema renina-angiotensina de los ovarios desempeña un papel fundamental en la fisiología ovárica y las patologías relacionadas. Las alteraciones en el funcionamiento de este sistema pueden provocar irregularidades menstruales de diversa gravedad y, en ocasiones, discapacidad.