¿Alguna vez has abierto el congelador y suspirado al ver esas capas de escarcha que se acumulan, bloquean los cajones y convierten cada apertura en un reto? No te preocupes, no eres el único. Entre la falta de tiempo y el deseo de mantener un interior impecable, a menudo posponemos este momento desagradable. Sin embargo, hay un pequeño, sencillo y casi inesperado gesto que podría cambiar tu perspectiva sobre esta tarea doméstica… sin tener que desmontarlo todo ni pasar la tarde allí.Por qué la escarcha dificulta el trabajo en el congelador.
La escarcha no es solo una cuestión estética. Cuando se acumula en las paredes, reduce el espacio de almacenamiento, impide que los cajones se deslicen correctamente y da la impresión de desorden, incluso cuando todo está bien organizado. A la larga, esto también puede dificultar el cierre de la puerta y obligar al aparato a funcionar más para mantener una temperatura estable.
Resultado: más ruido, consumo eléctrico menos controlado y esa desagradable sensación de no poder mantener nunca un congelador bien limpio. Poco motivador, sobre todo cuando tienes mil cosas en las que pensar.
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