Cuando los tomates están muy maduros, sus enzimas y antioxidantes como el licopeno están más activos. Esto los convierte en una base excelente para mascarillas faciales caseras que ayudan a:
Reducir manchas
Limpiar poros
Dar brillo natural
Combatir granitos
Solo necesitas triturar un tomate maduro, colar la pulpa y aplicarla sobre el rostro limpio durante 10 minutos. ¡Y listo! Spa natural desde tu cocina.
COMPOST: UN REGALO PARA TUS PLANTAS
Cuando el tomate ya no es comestible ni aprovechable en cocina o cuidado personal, aún puede tener una última misión: convertirse en abono.
Coloca los tomates deteriorados en tu compostera.
Su alto contenido de agua y nutrientes acelera el proceso de descomposición.
Aporta potasio, fósforo y nitrógeno: ¡un alimento premium para tus plantas!
Así que si tienes jardín o huerto, ya sabes: ¡tus tomates “feos” valen oro!