No conserve estos artículos pertenecientes a una persona fallecida

¿Y si despejar el espacio que nos rodea también nos permitiera crear espacio dentro de nosotros mismos? Clasificar, donar u organizar las pertenencias de un ser querido fallecido no es olvidarlo ni faltarle al respeto. Es un poderoso gesto simbólico, una forma de decir: «Sigues en mi corazón, pero elijo seguir adelante».

Una estrategia suave es empezar con los objetos menos cargados emocionalmente. Luego, con el tiempo, puedes optar por conservar uno o dos recuerdos importantes (una fotografía, una joya, una carta) y desprenderte del resto. Donar estos objetos a una organización benéfica o a alguien necesitado también puede dar un nuevo significado a este desapego.

El peso emocional oculto en cada cajón.
Aunque creas haber seguido adelante, cada objeto que guardas actúa como una sutil punzada. Abrir un armario y encontrar una camisa olvidada puede desencadenar una oleada de emociones. Esto mantiene una fragilidad emocional persistente, a menudo invisible, pero muy real.

No se trata de borrar recuerdos, sino de darles un espacio de paz en nuestra mente, sin dejar que los objetos se conviertan en una prisión. En definitiva, ¿no se encuentra el verdadero homenaje más en lo que guardamos dentro de nosotros que en un estante?

Cambiar la distribución de la casa, reorganizar una habitación, pintar una pared… Estas acciones aparentemente insignificantes pueden tener un gran impacto en nuestro bienestar. Nos ayudan a pasar página sin problemas y a recuperar nuestro espacio vital.

Cambiar el entorno de alguien no se trata de "borrarlo"; se trata de aceptar que la vida continúa y que merecemos un entorno propicio para nuestro bienestar. Reconstruirse también significa esto: recrear un refugio donde uno se sienta cómodo, en armonía con su nueva realidad.

¿Qué pasaría si hiciéramos espacio para la luz?

El duelo es un viaje personal, a veces tortuoso, nunca lineal. No hay una forma correcta o incorrecta de abordarlo. Pero si sientes que algo te pesa más de lo que te reconforta, podría ser señal de que es hora de dejarlo ir. Para recuperar la sensación de ligereza... y darle la bienvenida a tu vida diaria.