No conserve estos artículos pertenecientes a una persona fallecida

¿Quién no ha conservado una chaqueta, una joya o una carta de un ser querido fallecido, simplemente porque no soporta separarse de ellos? Nos decimos que estos objetos nos reconfortan, que nos traen recuerdos... Pero ¿y si, por el contrario, nos estuvieran provocando una profunda tristeza, impidiendo nuestra sanación? He aquí por qué revisar las pertenencias de una persona fallecida puede ser una decisión profundamente tranquilizadora.
La trampa invisible de los recuerdos materiales.

Durante el duelo, es común querer aferrarse a lo que queda: ropa que aún conserva un aroma familiar, fotos, objetos cotidianos. Los guardamos "por si acaso", pensando que nos ayudarán a sobrellevar la pérdida. En realidad, estos objetos pueden congelar la conexión con el pasado y dificultar la sanación emocional.

Desde una perspectiva psicológica, aferrarse a las pertenencias de un ser querido a toda costa puede bloquear el proceso natural de duelo. Crea una especie de "burbuja temporal", donde la aceptación de la pérdida se retrasa inconscientemente. Sin embargo, aunque este camino lleve tiempo, es necesario para recuperar la paz interior.

Dejando espacio para dar la bienvenida a lo que viene después