¿Cómo puedes evitar que tu plancha vuelva a dañarse?
Una vez que tu dispositivo esté reluciente, es mejor que lo mantengas así por más tiempo. Unos simples hábitos marcan la diferencia:
- Planchar las fibras delicadas a baja temperatura para evitar marcas.
- Limpie periódicamente la suela con un paño suave para evitar la acumulación de depósitos invisibles.
- Utilice agua adecuada (agua blanda del grifo o agua desmineralizada según su región) para preservar el mecanismo interno.
- Y sobre todo, coloca siempre la plancha en vertical cuando esté caliente: así evitarás pequeñas marcas por el contacto prolongado con determinadas superficies.
Un pequeño truco para un gran efecto.
Este método de limón + pasta de dientes demuestra que con un simple gesto y dos ingredientes cotidianos, puedes darle nueva vida a tu hierro en un abrir y cerrar de ojos.