Coloca el trozo de queso sobre el papel de aluminio y dobla los lados del papel hacia arriba y sobre el queso, asegurándote de solapar los bordes. Asegúrate de que el papel de aluminio quede bien sellado alrededor del queso para que no pueda entrar aire y estropearlo. Incluso puedes utilizar unos trozos de cinta adhesiva para que el paquete quede bien sujeto.
Ahora el queso debería estar a salvo de cualquier contaminación externa y durar más de lo que duraría sin el papel de aluminio.

-Conserva el queso con papel manteca
Envuelve el queso en papel de manteca o papel encerado para protegerlo y que conserve sus propiedades durante más tiempo. Asegúrate de envolverlo bien, pero no demasiado, antes de meterlo en una bolsa de plástico. Es importante que no cierres la bolsa, ya que se acumulará condensación, lo que puede hacer que el queso se estropee.