Los últimos momentos de un profesor, pasado corrigiendo las tareas de sus alumnos desde su cama de hospital, han conmovido Internet.

La historia de este maestro nos recuerda que algunas profesiones no son solo profesiones, sino también verdaderas misiones de vida. Los maestros, con su paciencia y perseverancia, dejan huella en generaciones enteras.

Y a veces, una simple instantánea basta para recordarnos que más allá de las notas y las tareas, lo que se esconde detrás del trabajo de un profesor es una profunda bondad.

Porque al fin y al cabo, enseñar consiste en sembrar semillas para el futuro, incluso en los momentos más difíciles.

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