Los 9 alimentos cotidianos que podrían favorecer el crecimiento silencioso de células cancerosas

7. Alimentos fritos o cocinados a muy altas temperaturas

Las papas fritas, el pollo crujiente, los chicharrones… el olor es irresistible. Pero al freír o asar a temperaturas muy altas se forman compuestos como acrilamida y aminas heterocíclicas que, en estudios de laboratorio, han mostrado potencial daño al ADN.

No se trata de eliminarlos por completo, sino de reducir la frecuencia. ¿Cuántas veces a la semana los consumes? La respuesta podría ser el primer paso hacia un cambio.

6. Alcohol: cerveza, vino y destilados en exceso

La cerveza fría después del trabajo, el brindis familiar, el mezcal en las fiestas. Forma parte de nuestra cultura. Pero el alcohol se convierte en acetaldehído, una sustancia que puede dañar el material genético de las células.

La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) clasifica el alcohol como carcinógeno grupo 1. Incluso consumos moderados pero constantes se asocian con mayor riesgo en varios tipos de cáncer. Carlos, de Monterrey, redujo sus “cervezas sociales” y durmió mejor casi de inmediato.

5. Carnes rojas consumidas en exceso

Los tacos al pastor, la carne asada del domingo, el arrachera… deliciosos y nutritivos en porciones moderadas. Pero cuando se consumen en exceso, el hierro hemo y los compuestos formados al cocinar a la parrilla se han relacionado con mayor riesgo de cáncer colorrectal, según meta-análisis publicados en The Lancet Oncology.

La recomendación general es limitarlas a 300-500 g por semana (cocidas). Un ajuste sencillo que puede marcar diferencia.

4. Carnes procesadas: jamón, salchichas, tocino, chorizo

El huevo con chorizo, el sándwich de jamón, los hot dogs en el estadio. Prácticos y sabrosos, pero contienen nitritos y nitratos que pueden formar nitrosaminas en el intestino.

La IARC las clasifica como carcinógenas grupo 1 para cáncer colorrectal. María, de Ciudad de México, comía jamón casi diario. Al cambiarlo por opciones frescas, descubrió sabores que hoy prefiere.

3. Productos ultraprocesados

Papas de bolsa, galletas empaquetadas, comidas listas para microondas, sopas instantáneas. Combinan grasas trans, azúcares añadidos, sodio excesivo y aditivos.

Estudios como los del British Medical Journal asocian dietas altas en ultraprocesados con mayor riesgo de enfermedades crónicas, incluyendo algunos cánceres. Abre tu despensa: ¿cuántos hay sin que te des cuenta?

2. Lácteos consumidos en exceso

El queso Oaxaca en los tacos, la leche en el café, el yogur de postre. Aportan calcio y proteína, pero algunas investigaciones (como las publicadas en International Journal of Cancer) sugieren que un consumo muy alto podría relacionarse con mayor riesgo de cáncer de próstata, posiblemente por factores de crecimiento como el IGF-1.

No aplica igual para todos, pero si aparecen en cada comida, vale la pena moderar.

1. Azúcar añadido y dulces industriales

Está escondido en refrescos, panes dulces, salsas comerciales, jugos “naturales” y postres. El exceso favorece obesidad, inflamación crónica y niveles altos de insulina prolongados.

Este entorno metabólico, según múltiples revisiones científicas, podría facilitar el desarrollo de condiciones relacionadas con varios tipos de cáncer. Reducir el azúcar añadido es uno de los cambios con mayor impacto general en la salud.