Planificador: Disfrutas de las listas, los horarios y la satisfacción de marcar cada tarea completada.
Preciso: Sabes exactamente adónde vas y cómo llegar.
Racional: Rara vez dejas que las emociones influyan en tus decisiones.
Lógico: Las matemáticas y las ciencias suelen ser tus aliados naturales.
Realista: Distingues fácilmente entre lo ideal y lo posible.
En resumen: Tu pensamiento es estructurado, eficiente y pragmático. Sin embargo, recuerda que abrirte a otras perspectivas a veces puede llevarte a descubrimientos interesantes.
Si viste al mono primero…