Una alergia poco conocida, pero muy real

Intrigada, Flávia investiga en internet. Entonces descubre una afección tan rara como sorprendente: la urticaria acuagénica . Una visita al dermatólogo confirma su intuición. Lo que su piel rechaza no es un ingrediente… sino el agua misma.
Incluso las propias lágrimas o el sudor son suficientes para desencadenar una reacción.
“Después de hacer ejercicio o si lloro, me arde la piel húmeda”, explica. Su piel se enrojece, se irrita y se cubre de pequeñas ampollas.