No. La vacuna BCG contra la tuberculosis también deja una marca, pero su forma y ubicación pueden diferir. La cicatriz BCG suele ser más elevada y se encuentra muchas veces en el brazo derecho. La de la viruela es redonda, deprimida y más visible.
¿Sigue siendo relevante hoy?
Aunque ya no se aplica, esta cicatriz simboliza uno de los logros más grandes de la medicina: la erradicación de la viruela. Además, estudios recientes sugieren que quienes la recibieron podrían tener cierta inmunidad cruzada frente a virus similares, como el de la viruela del mono.
La cicatriz de la vacuna contra la viruela es una huella histórica. Más que una marca, es testimonio de una lucha global contra una enfermedad que cambió el mundo. Si tú o alguien que conoces la tiene, ¡es casi como llevar un pasaporte médico del pasado!