La Fibromialgia: enfermedad silenciosa que lentamente desgasta el cuerpo y la mente

2) Ejercicio terapéutico (la base)

  • Actividad aeróbica suave (caminar en llano, bici estática, natación/acuagym) 3–5 días/semana, iniciando con 10–15 min e incrementos de 10% por semana.
  • Fuerza con peso corporal/elásticos 2–3 días/semana, series cortas y descansos largos.
  • Movilidad y respiración: estiramientos suaves, yoga/taichí adaptados (2–3 veces por semana).

Regla de oro: “un poco hoy y mañana también”. Evita picos que empeoren el dolor al día siguiente.

3) Sueño reparador

  • Rutina fija para dormir/despertar, incluso fines de semana.
  • Reducir pantallas 60–90 min antes; dormitorio oscuro, fresco y silencioso.
  • Limitar cafeína/energéticas por la tarde; evitar siestas largas.

4) Manejo del estrés y del ánimo

  • Terapias cognitivo-conductuales o psicoeducación para dolor crónico.
  • Técnicas de relajación: respiración diafragmática, meditación guiada, relajación muscular progresiva.
  • Espacios de apoyo: grupos presenciales/online, familia informada.

5) Fármacos (cuando el equipo médico lo indica)

  • Opciones habituales en dolor neuropático y sueño no reparador, siempre prescritas por profesional.
  • Analgésicos simples pueden ayudar en brotes. Evitar opioides crónicos salvo situaciones puntuales.
  • Tratar comorbilidades: migraña, depresión/ansiedad, colon irritable, apnea del sueño.

6) Terapias complementarias

  • Calor local, masajes suaves, hidroterapia tibia.
  • Acupuntura y mindfulness muestran beneficio en algunos pacientes.
  • Suplementos: evaluar caso a caso (vitamina D, magnesio) según déficit documentado.
Plan 4–3–2: 4 hábitos (sueño, movimiento, hidratación, luz solar); 3 pausas conscientes diarias; 2 metas semanales pequeñas y alcanzables.

ver continúa en la página siguiente