- Pela y corta el jengibre en rodajas finas o rállalo.
- En una olla pequeña, hierve el agua.
- Una vez que el agua esté hirviendo, agrega el jengibre y reduce el fuego.
- Deja que hierva a fuego lento durante 10-15 minutos para que el jengibre libere todos sus compuestos.
- Cuela el líquido en una taza.
- Si lo deseas, añade el jugo de limón y la miel para mejorar el sabor y aumentar sus propiedades.
Dosis: Puedes tomar 2 o 3 tazas de este té al día, especialmente después de las comidas si es para la digestión, o a lo largo del día si es para el resfriado.
Contraindicaciones y Precauciones
Aunque el jengibre es seguro para la mayoría de las personas, hay ciertas situaciones en las que su consumo debe ser moderado o evitado.
- Problemas de coagulación: Debido a su efecto anticoagulante leve, las personas que toman medicamentos para la coagulación (como la warfarina) deben consultar a su médico antes de consumir jengibre en grandes cantidades.
- Cálculos biliares: Las personas con cálculos biliares deben tener precaución, ya que el jengibre puede estimular la producción de bilis, lo que podría agravar la condición.
- Acidez y reflujo: En algunas personas, el consumo de jengibre, especialmente en grandes cantidades o con el estómago vacío, puede causar acidez estomacal o agravar el reflujo gastroesofágico.
- Cirugías: Se recomienda suspender el consumo de jengibre al menos dos semanas antes de cualquier cirugía, debido a su efecto anticoagulante.
Siempre es recomendable consultar a un profesional de la salud antes de usar el jengibre como tratamiento para cualquier condición, especialmente si se están tomando otros medicamentos.