Aumenta la comodidad gracias al suelo
Caminar sobre un suelo frío puede refrescar toda la habitación. ¿Una solución sencilla? Las alfombras. Colocadas en zonas de mucho tránsito o debajo del sofá, crean una barrera natural contra el frío y realzan al instante la sensación de calidez. En espacios pequeños, incluso una manta doblada puede ser suficiente hasta que se consiga un mejor equipamiento.
Mejore el aislamiento con acciones inteligentes
Las pequeñas aberturas alrededor de ventanas o puertas a veces dejan entrar mucho aire frío. Unos cuantos accesorios fáciles de conseguir (juntas, tiras aislantes o incluso una toalla enrollada) son suficientes para bloquear estas fugas discretas pero extraordinariamente eficaces. También se pueden instalar cortinas gruesas o forradas, perfectas para añadir una segunda barrera térmica frente a las superficies de vidrio.
Calentando tu hogar a través de la cocina

Cocinar siempre ha sido una forma acogedora de calentar la casa: un plato cocinado a fuego lento, una infusión aromática o unas galletas irradian una suave calidez. Después de cocinar, abrir ligeramente la puerta del horno (una vez apagado) permite disfrutar del calor residual. Es un detalle agradable, perfecto al final del día.