El diente de león (Taraxacum officinale) es una planta herbácea perenne de la familia Asteraceae, que crece de manera silvestre en praderas, jardines y caminos de todo el mundo. A menudo despreciado como una simple “mala hierba”, en realidad se trata de una de las plantas medicinales más completas, con usos que abarcan desde la digestión, el hígado, los riñones, la piel y hasta el sistema inmune.
Culturas como la medicina tradicional china y la herbolaria europea la han valorado durante siglos por su acción depurativa y fortificante. Hoy la ciencia moderna confirma muchas de estas propiedades, posicionando al diente de león como un auténtico tesoro natural para la salud.
En este artículo conocerás sus usos prácticos, recetas efectivas, sus beneficios comprobados, además de un recuadro especial con todas sus propiedades.
Composición nutricional
El diente de león es considerado un superalimento verde por su alta densidad nutricional. Sus hojas, flores y raíces contienen:
- Vitaminas: A, C, K, E y complejo B.
- Minerales: hierro, calcio, magnesio, fósforo, manganeso y potasio.
- Antioxidantes: flavonoides, carotenoides y ácido clorogénico.
- Fitoquímicos: lactonas sesquiterpénicas, responsables de su acción depurativa.
- Fibra prebiótica (inulina), excelente para el sistema digestivo.
Recetas Detalladas con Diente de León
1. Infusión depurativa de hojas
Ingredientes:
- 1 cucharada de hojas secas de diente de león.
- 1 taza de agua caliente.
Preparación:
- Hervir el agua y verter sobre las hojas.
- Dejar reposar 10 minutos y colar.