Entonces, ¿debemos eliminar la yuca de nuestra dieta?
La buena noticia: ¡para nada, siempre y cuando lo prepares correctamente! Aquí tienes unos sencillos pasos que te permitirán disfrutar de este tubérculo con seguridad:
Se debe cocinar siempre, evitando la yuca cruda, especialmente las hojas y la cáscara.
Remojo: En algunas recetas, la yuca se ralla y se deja en remojo en agua durante 24-48 horas, lo que ayuda a eliminar toxinas.
Pele la fruta con cuidado: es la cáscara donde se acumulan más sustancias indeseables.
Debe consumirse como parte de una dieta equilibrada, especialmente rica en proteínas (huevos, pescado, legumbres, etc.).