Además, para poder respirar, tienes que girar el cuello hacia un lado, y eso genera tensión en la zona cervical. Con el tiempo, esto puede derivar en contracturas, dolores de cuello persistentes e incluso mareos.
Presión interna y respiración afectada
Cuando duermes boca abajo, el peso del cuerpo cae sobre el pecho y el abdomen, lo que dificulta respirar profundo. Si tienes problemas respiratorios o del corazón, esta postura puede empeorar la situación. Incluso se ha relacionado con un aumento de los ronquidos y de la apnea del sueño.

¿Y la piel del rostro?
Desde lo estético, tampoco es la mejor idea. Dormir con la cara pegada a la almohada puede generar arrugas prematuras y obstruir los poros, lo que a veces provoca granitos o irritación.
¿Entonces, cómo dormir mejor?
Dormir de lado, especialmente del lado izquierdo, es una de las mejores opciones. Ayuda a que el cuerpo digiera mejor, mejora la circulación y facilita el trabajo del sistema linfático. También es ideal para las personas que roncan o para las mujeres embarazadas.