Entonces… ¿debería apagarlo?
No necesariamente. El ventilador no es el enemigo, pero su uso prolongado y mal ubicado sí puede traer molestias. El secreto está en usarlo con inteligencia. Si tomas precauciones simples, puedes seguir disfrutando de una noche fresca sin perjudicar tu salud.
En resumen:
Dormir con el ventilador encendido puede ayudarte a conciliar el sueño en noches calurosas, pero también podría estar secando tus mucosas, moviendo alérgenos y causándote molestias físicas al despertar. Con algunos ajustes y buenos hábitos, puedes equilibrar confort y salud sin renunciar a tu descanso.
¿Te gustó este consejo? Compártelo con alguien que duerme con el ventilador pegado al cuerpo ¡Quizás le estés salvando la garganta!
¿Tú duermes con el ventilador? Cuéntanos en los comentarios cuál ha sido tu experiencia.