Ya sea que tus despertares nocturnos se deban al estrés, a problemas de salud o a tu crecimiento espiritual, la clave está en la consciencia. En lugar de luchar contra las señales de tu cuerpo, intenta escucharlas con curiosidad y compasión .
Tu cuerpo, mente y espíritu se comunican constantemente a través de ritmos sutiles. Comprender estas señales y responder con atención plena puede conducir a una sanación más profunda, un equilibrio emocional e incluso un despertar espiritual.
Así que, la próxima vez que te despiertes a las 3 de la mañana, no lo veas como una molestia. Quizás sea simplemente la forma en que tu cuerpo te guía hacia la armonía y una mayor comprensión .