Y si sólo es una cuestión de estética, debes saber que existen soluciones suaves: cremas que favorecen la circulación , masajes de drenaje linfático, medias de compresión discretas o incluso tratamientos con láser en una clínica si es necesario.
Tu cuerpo te habla: depende de ti escucharlo con amabilidad... ¡y sin pánico innecesario!