Los fluidos que segregamos contribuyen al amarillamiento de la almohada que los absorbe. Además, esta decoloración no es solo una preocupación estética, ya que es una prueba de que las bacterias y los ácaros se han instalado en el corazón de las fibras. Y es natural ya que a estas criaturas les gusta especialmente la humedad para que prolifere, lo que puede provocarles afecciones como asma, alergias o rinitis.
Aquí hay 3 métodos efectivos para lavar sus almohadas amarillentas:
1. Agua caliente y limón
El limón es un aliado inestimable y muy eficaz si quieres insuflar nueva vida a tus almohadas para dormir bien con el máximo confort. El siguiente truco te permitirá aprovechar las propiedades blanqueadoras y desinfectantes de los cítricos.
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