Escucha a tu cuerpo ante todo
No hay una regla única que funcione para todos. Lo importante es prestar atención a las señales de tu cuerpo: tirantez, molestias, cansancio excesivo… Suelen ser señales sutiles pero valiosas. Adaptar tu rutina no significa descuidar la higiene; simplemente significa cuidar tu piel después de los 65 de forma más respetuosa.
A partir de los 65 años, la verdadera clave no es hacer “como antes”, sino hacer lo que hoy nos hace sentir bien, con delicadeza, equilibrio y amabilidad hacia el propio cuerpo.