Por qué el betabel encanta… y a veces complica las cosas
Seguro has oído que el betabel es rico en nitratos naturales. El cuerpo los convierte en óxido nítrico, y estudios sugieren que esto podría favorecer una mejor circulación sanguínea.
También tiene betalaínas, antioxidantes responsables de ese color rojo tan intenso, que se asocian con menor inflamación.
Suena perfecto, ¿verdad?
Pero aquí viene el detalle importante: también contiene oxalatos y azúcares naturales en cantidades considerables. En exceso, estos compuestos pueden cargar los riñones o afectar la digestión.
Carlos, de 64 años, empezó a tomar jugo de betabel diario porque quería sentirse más ligero. Al poco tiempo apareció hinchazón y fatiga. Cuando bajó la cantidad, todo mejoró.
Este tipo de experiencias son más comunes de lo que parece.
Y justo por eso vale la pena conocer los errores más frecuentes antes de seguir aumentando el consumo.

Los 12 errores más comunes al consumir betabel
Estos errores parecen pequeños, pero juntos pueden hacer que pierdas los posibles beneficios y hasta te sientas peor. Aquí van los más frecuentes:
- Consumirlo en exceso todos los días: porciones muy grandes aportan demasiados oxalatos y pueden sobrecargar los riñones.
- Ignorar la beeturia: orina o heces rojizas son señal de que tal vez estás excediéndote.
- Comerlo siempre crudo: en estómagos sensibles puede irritar la mucosa digestiva.
- No combinarlo con fuentes de calcio: el calcio ayuda a neutralizar parte de los oxalatos.
- Tomar jugo concentrado en ayunas: en algunas personas puede bajar mucho la presión arterial de golpe.
- Olvidar su efecto en la presión: los nitratos pueden influir, tanto para bien como para mal si no se controla.
- Elegir betabel enlatado con mucho sodio: el exceso de sal no favorece la salud cardiovascular.
- No lavarlo ni pelarlo bien: la tierra y residuos pueden afectar el sabor y la digestión.
- Mezclarlo con ciertos medicamentos sin consultar: los nitratos podrían interactuar con algunos tratamientos.
- Pasar por alto gases o hinchazón: son señales claras de que el cuerpo pide un descanso.
- Consumir variedades muy dulces en grandes cantidades: importante si vigilas los niveles de glucosa.
- Aumentar el consumo sin hablar antes con un profesional: cada cuerpo tiene su propio ritmo y condiciones.
¿Te identificaste con alguno? Tranquilo, reconocerlo ya es el primer paso.