La dificultad para hablar es otro síntoma revelador de un miniictus. Los adultos mayores pueden presentar inconsistencias en el habla, confundir palabras o incluso permanecer en silencio al intentar responder. También pueden tener dificultad para comprender lo que dicen los demás. Esto se debe a que el daño cerebral transitorio afecta las áreas responsables del lenguaje. La disartria, o dificultad para articular palabras, puede indicar un AIT y debe ser evaluada por un médico.
3. Trastornos visuales
Las alteraciones visuales, a menudo inadvertidas, son otro síntoma de un miniictus. Estas pueden incluir visión borrosa, pérdida de visión en uno o ambos ojos, o visión doble. Estas alteraciones visuales pueden ser repentinas y transitorias, pero pueden indicar problemas con el flujo sanguíneo a las áreas del cerebro que procesan las señales visuales. Las personas mayores deben hacerse revisiones oculares periódicas y estar atentas a cualquier cambio repentino en su visión.
4. Mareo o pérdida del equilibrio