Muchos de nosotros hemos notado algún olor extraño en nuestro cuerpo alguna vez y lo hemos atribuido al sudor después de un día agitado, a la comida picante o simplemente al estrés. Ese aroma persistente, ya sea dulce, agrio o como a algo podrido, que no se va ni con la mejor ducha, puede hacerte sentir inseguro. Y lo peor es ignorarlo, pensando que no es nada grave, mientras tu cuerpo intenta avisarte de algo que podría estar cambiando internamente.
Pero hay esperanza: prestar atención a estas pistas sensoriales podría darte una ventaja valiosa para cuidar tu salud a tiempo. En las siguientes líneas, descubrirás lo que la ciencia está investigando sobre estos olores y por qué no deberías pasarlos por alto… especialmente porque al final te revelaré cómo actuar de manera inteligente para tomar el control.