Según un estudio en Frontiers in Cellular Neuroscience, este efecto se debe a la acumulación del fármaco en las células ciliadas del oído interno, donde genera radicales libres que las destruyen irreversiblemente, provocando sórdida progresiva y, en muchos casos, tinnitus persistente.
Además, un artículo en The Anatomical Record advierte que algunos aminoglucósidos no solo afectan la audición, sino también el equilibrio. La gentamicina, por ejemplo, es altamente vestibulotóxica y puede causar mareos crónicos y pérdida de estabilidad.
Cisplatino y otros fármacos de quimioterapia
El cisplatino es uno de los fármacos más eficaces contra los tumores sólidos, con tasas de curación muy altas para el cáncer testicular. Sin embargo, un estudio publicado en la Revista de la Asociación Médica China documenta que hasta el 77% de los pacientes tratados desarrollan pérdida auditiva irreversible.
Este fármaco penetra en el oído interno a través de transportadores específicos. El artículo de Cold Spring Harbor Perspectives in Medicine explica que, una vez dentro, daña el ADN celular, bloquea procesos vitales y genera estrés oxidativo. El resultado es muerte celular y pérdida auditiva acumulativa.
Medicamentos antiinflamatorios y analgésicos comunes
Según Schacht et al. (2012), la aspirina, también conocida como ácido acetilsalicílico, y otros salicilatos pueden causar tinnitus y pérdida auditiva temporal. Aunque en la mayoría de los casos los síntomas desaparecen al suspender el medicamento, con dosis altas el riesgo aumenta considerablemente.
En consecuencia, el estudio publicado en Cold Spring Harbor Perspectives in Medicine informa que el acetaminofén y otros analgésicos no opioides también se han relacionado con un mayor riesgo de problemas de audición, especialmente con el uso prolongado.
Estos medicamentos generalmente se consideran seguros, pero la evidencia muestra que su uso prolongado, especialmente en combinación con otros medicamentos, aumenta la probabilidad de complicaciones auditivas.
Antimaláricos y antibióticos específicos
Medicamentos como la cloroquina y la quinina, utilizados históricamente contra la malaria, pueden causar tinnitus, mareos y pérdida auditiva. El mecanismo exacto aún se investiga, pero parece estar relacionado con daños en el nervio auditivo.
Además, antibióticos como la vancomicina, especialmente cuando se administran con aminoglucósidos, aumentan el riesgo de ototoxicidad. Este efecto combinado representa un riesgo considerable en el tratamiento hospitalario.
Aunque estos medicamentos han salvado millones de vidas, su potencial ototóxico requiere un seguimiento riguroso en pacientes de riesgo.