4. Sumerja el huevo en agua
Según LCI, otra técnica puede ser eficaz para determinar si el huevo aún es comestible.
Para ello, sumerja el huevo en una cacerola o ensaladera llena de agua. Si se hunde hasta el fondo del recipiente, aún está en buen estado para el consumo.
Pero si permanece erecto, significa que debe consumirse rápidamente. Si sube a la superficie, está caducado.
De hecho, cuanto más viejo es el huevo, más humedad se evapora a través de los poros microscópicos y la bolsa de aire se agranda. Por lo tanto, cuanto más viejo es el huevo, más flota.
Sin embargo, si desea consumir los huevos inmediatamente, no repita este experimento.
Esta inmersión puede provocar la pérdida de la cutícula de la cáscara. Sin embargo, esta protege al huevo de bacterias como la salmonela.
5. Utilice la técnica del espejismo
La ovoscopia es una técnica para evaluar la calidad del huevo o el desarrollo del pollito en un huevo fertilizado.
Generalmente, esta técnica se lleva a cabo en el entorno industrial utilizando equipos especializados que permiten clasificar los huevos de consumo antes de etiquetarlos y envasarlos.
Pero aún puedes realizar el método en casa si lo deseas. Para ello, necesitas un lugar fresco y con poca luz.
Dispone de una fuente de luz, como una vela o una linterna pequeña. Sostén la fuente de luz hacia el extremo del huevo, inclínalo y gíralo de izquierda a derecha. Debería verse el contenido.
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