Aunque este trastorno cardiovascular es causado por múltiples factores, la falta de vitamina D puede causar complicaciones.
Sensación de fatiga
La mala absorción de vitamina D en el organismo influye en el rendimiento físico y mental, generando una fuerte sensación de fatiga en los pacientes afectados.La persona a menudo se siente somnolienta y apenas puede llevar a cabo las tareas diarias que está acostumbrada a realizar.
Aumento del peso corporal
Dado que la vitamina D es uno de los nutrientes liposolubles, las personas con sobrepeso y obesidad necesitan absorberla en mayores cantidades.
Sus niveles bajos complican la actividad metabólica y, por tanto, dificultan la recuperación de un peso saludable.
Asma
Una deficiencia de este nutriente se relaciona con dificultades en el tratamiento del asma, ya que se vincula con menores funciones pulmonares.
Su correcta asimilación facilita el control de este problema respiratorio, ya que bloquea las proteínas que generan inflamación en los tejidos pulmonares.
Colesterol alto
Entre las funciones de esta vitamina en el organismo está su relación con la depuración del colesterol malo (LDL) que se acumula en la sangre.
Una persona que no puede mantener una cantidad adecuada tiene un mayor riesgo de sufrir los efectos de la hipercolesterolemia.
Gripe y resfriados
Tener niveles bajos de vitamina D tiene efectos en la producción de anticuerpos por parte del sistema inmune y, por tanto, es más probable sufrir gripes y resfriados recurrentes.
El factor agravante en estos casos es que, debido a la insuficiencia, las vías respiratorias y los tejidos tienden a irritarse más.
Problemas intestinales
Los problemas de absorción de grasas están relacionados con la deficiencia de vitamina D y, a su vez, influyen en el desarrollo de problemas intestinales.
Es imprescindible mejorar su absorción en casos de: Sensibilidad al gluten (celíaca y no celíaca), Enfermedad de Crohn, Enfermedad inflamatoria intestinal.
Sudoración excesiva.