6. Pimientos rojos
Vibrantes y dulcecitos, cargados de vitamina C y antioxidantes. Bajos en potasio, se asocian con protección celular.
Crudos en ensaladas o asados en fajitas, añaden color y un impulso nutricional.
Aquí muchos empiezan a ver el potencial real.
5. Manzanas
Esa crujiente mordida y dulzor natural. La pectina ayuda a regular azúcar y colesterol, factores que influyen en la salud renal a largo plazo.
Llévala como colación o en postre saludable.
Simple, pero poderoso con constancia.
4. Bayas (arándanos, fresas, frambuesas)
Pequeñas bombas de antioxidantes como antocianinas. Bajas en potasio, estudios las vinculan con menor inflamación.
En yogur o solas, su sabor ácido-dulce despierta el paladar.
Un puñito diario podría ser un gesto protector.

3. Pescados ricos en omega-3 (salmón, sardinas)
Al horno con limón, su aroma suave invita. Los omega-3 se asocian con reducción de inflamación y presión saludable, beneficiando la función renal indirectamente, según revisiones científicas.
Dos veces por semana, elige opciones bajas en mercurio.
2. Claras de huevo
Proteína pura y ligera, con menos fósforo que otras fuentes. Ideales para mantener músculo sin sobrecargar.
Un omelet esponjoso en el desayuno: saciante y gentil con los riñones.
Muchos las subestiman, pero están cerca del top.
1. Aceite de oliva extra virgen
El rey de la cocina mexicana saludable. Sus polifenoles y grasas monoinsaturadas protegen vasos sanguíneos y reducen inflamación, según múltiples estudios sobre la dieta mediterránea.
Rocíalo en crudo sobre ensaladas o vegetales.
Este pequeño cambio diario es el que muchos expertos destacan por su impacto acumulativo.