¿Quieres conservar ajo por más de 6 meses? ¡Congélalo!
Sí, puedes congelar el ajo y conservar su sabor sin problema. Es una solución perfecta si compraste en grandes cantidades o cosechaste en casa.
Opciones para congelar:
-
Dientes de ajo enteros, con o sin piel.
-
Ajo pelado en bolsas zip o frascos herméticos.
-
Ajo picado con aceite, colocado en bandejas de hielo para hacer “cubitos de ajo”.
Duración: hasta 12 meses si está bien almacenado.
Recuerda etiquetar cada envase con la fecha para controlar el tiempo de conservación.
Tips extras que debes aplicar YA para conservar mejor tus ajos
Compra ajos que estén firmes, sin brotes ni manchas.
Nunca los guardes cerca del horno o zonas calurosas.
No uses recipientes de plástico que acumulen humedad.
El ajo germinado no está dañado, pero tendrá un sabor más amargo. Puedes quitarle el brote central si lo deseas.
¿Tienes ajo sobrante de una receta? Pícalo y congélalo en aceite en moldes de silicona.
Conservar ajos también es una estrategia de ahorro inteligente 
En un contexto donde los precios de los alimentos suben cada día, aprender a conservar ingredientes básicos como el ajo puede representar un verdadero ahorro mensual. Además, evitarás compras innecesarias, desperdicio de alimentos y harás que tu cocina sea más sostenible.
Este tipo de contenido es ideal para familias que buscan optimizar sus gastos, personas que hacen meal prep, emprendedores gastronómicos y hasta amantes del cultivo casero.
Receta rápida usando ajo conservado: tostadas con ajo y aceite de oliva
-
Unta un poco del ajo en aceite sobre pan casero.
-
Agrega una pizca de sal marina y orégano.
-
Gratina 5 minutos en horno.
¡Y listo! Una delicia para desayunar o acompañar una cena ligera.
Conclusión: el ajo, tu aliado perfecto si sabes conservarlo
Saber cómo conservar el ajo correctamente no solo mejora tus comidas, sino que te ahorra tiempo, dinero y esfuerzo. Ya sea que lo guardes entero, lo congeles, lo piques o lo escalfes en aceite, cada método tiene su ventaja según el uso que le des. Y lo mejor: ¡es muy fácil y económico!
Haz de este truco un hábito en tu cocina y verás cómo tus platos ganan sabor y tu bolsillo lo agradece.