Conclusión: Un gesto pequeño, un ahorro grande
Ese botoncito ignorado que está escondido en tu nevera puede ser tu mejor aliado. No se trata de trucos mágicos ni de comprar electrodomésticos caros: se trata de usar lo que ya tienes con más conciencia.
Así como aprendimos a apagar luces innecesarias o desconectar cargadores, es hora de aprender a ajustar el termostato de la nevera. Porque ahorrar electricidad no solo es bueno para tu bolsillo, también lo es para el planeta
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